|
El gazpacho y olé
Alejandra March
El extremeño, el murciano, el manchego, el alicantino, la porra antequerana, el salmorejo o el ajo blanco.
Es el gazpacho, esa comida tan española, y es que no es sólo algo frío y refrescante. Es un cóctel de vitaminas y minerales y forma parte, por derecho propio, en el elenco de la dieta mediterránea.
Básicamente el gazpacho lleva tomate maduro, pimiento verde, pan, agua, aceite de oliva, vinagre, sal y pepino. Y nos aporta agua, hidratos de carbono y fibra; vitaminas A, C y E; además de potasio, sodio y magnesio; y sustancias antioxidantes como el licopeno y los betacarotenos.
El gazpacho andaluz es, sin ningún género de duda, el más conocido dentro de todas las variedades que existen de esta receta.
Por su gran valor nutritivo y su bajo aporte calórico, el gazpacho se recomienda en caso de sobrepeso, y esta especialmente indicado para aquellas personas que necesiten un aporte extra de vitaminas y minerales.
Hay que consumirlo bien frío, conservarlo tapado y refrigerado. Sin olvidarnos de la guarnición, que varía según las zonas donde se coma, las más comunes son pequeños trozos de verduras, pan, hierbas aromáticas e incluso frutas.
Sopa, bebida, crema… da igual el nombre: ¡el gazpacho es al verano, lo que el verano es al gazpacho!, ¿o no? 
|