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La calabaza, fuente de salud
Sandra Johnson
¿Alguna vez has pensado en la deliciosa fuente de salud que es la calabaza? Diversos estudios así lo demuestran, rica en vitaminas, fibra, ayuda a regular el organismo...y además, un alimento que deleita nuestro paladar en multitud de presentaciones,
Planta originaria de América Central y cultivada en muchos lugares del
mundo. Al contrario de lo que parece, las calabazas y los calabacines no son lo
mismo, aunque pertenezcan a la misma familia, ya que existen distintas especies
de calabaza: algunas se comen, otras sirven de alimento para animales, y otras,
son un elemento indispensable de las noches de Halloween.
Propiedades
- Estimula la función del páncreas ayudando a regular los
niveles de azúcar en la sangre
- Colabora en la eliminación
de mucosidades en los pulmones, bronquios y garganta.
- Ayuda a fortalecer
el sistema inmunitario por su riqueza en antioxidantes.
- Su zumo es laxante
y un buen desintoxicante del cuerpo.
- Su elevado contenido en betacaroteno
y alfacaroteno, disminuyen el riesgo frente al cáncer de próstata
y enfermedades cardiacas.
- Ayuda en el tratamiento de las cataratas ya
que esos pacientes suelen presentar bajos niveles de beta y alfacarotenos.
Información nutricional
- Es una gran fuente de Potasio (entre 140 y 360 mg)
- Contiene vitamina
C
- Betacaroteno (entre 450 y los 2060 mg de la variedad Vinatera)
- Y
en menor cantidad vitamina E y B1
- Calorías (entre 12 y 40 según
la variedad)
- Grasas (entre 0,1 y 0,4)
- Minerales: calcio, cobalto,
boro, magnesio, zinc, potasio, hierro...
Nos encontramos con un alimento de gran valor diurético, por su alto
contenido en fibras y su escaso poder calorífico, siendo muy aconsejable
su uso en casos de obesidad y estreñimiento. Es muy rico en vitamina A
y también contiene vitamina C.
Es muy rica en aminoácidos, muy buena para la salud ya que:
- La presencia de la alanina contribuye a la síntesis de
las proteínas.
- La arginina interviene en el crecimiento
de los músculos y en la reparación de las heridas.
- El ácido
aspártico es muy útil en la eliminación del amoniaco.
-
La glicina favorece el sistema inmunitario.
- La histidina
es un estimulante y vasodilatador, por lo que es aconsejable comer calabaza en
casos de presión arterial alta.
- La isoleucina es necesaria
para alcanzar un crecimiento adecuado y la lisina interviene también en
el crecimiento y en la formación de las hormonas y anticuerpos.
PRESENTACIONES
Las
presentaciones pueden ser diversas: ralladas en ensalada, como si se tratase de
zanahoria, o en bastoncillos, para mojarlos en una deliciosa salsa...
Además de crujiente, no hay que olvidar, que este vegetal está
lleno de vitaminas. Por eso, a la hora de cocer la calabaza hay que hacerlo durante
pocos minutos, si lo que queremos es conservar todos sus aportes vitamínicos
y todo su aroma, y además añadirle la sal después de hervir,
ya que ésta contribuye a endurecer el agua.
No podemos olvidar las Pipas de calabaza: Son ricas en magnesio,
hierro, fósforo, zinc, cobre, potasio, niacina, ácido fólico,
vitaminas A, E y F. Se comen tal cual o se mezclan con nueces y otros frutos
secos, se añaden a ensaladas y platos de pasta, y además se sabe
que las pipas fritas con aceite tienen más ácidos saturados, por
lo que son más energéticas que al natural. Ayudan a disminuir
la inflamación de la próstata, rejuvenecen, aumentan las defensas,
mejoran la visión y destruyen los parásitos intestinales.
PREPARACIONES
La calabaza admite diferentes preparaciones: en cremas frías (como la
vichyssoise) o calientes, como la crema de nabos y calabaza, riquísima
como entrante, con tropezones de pan frito, o con unas albóndigas de jamón
o bacalao. Además, es una guarnición estupenda para muchos platos,
incluidos los distintos tipos de cocidos: la olla gitana al estilo de Murcia,
el cuscús de carnero, pollo o pescado... También se puede añadir
calabaza a unas judías, y aligerar así un plato que lleva mucho
cerdo.
Las morcillas de calabaza de la zona de Toledo, por ejemplo, se cortan en rodajas
muy finas, se fríen y comparten protagonismo con una ensalada ligera. También
son el ingrediente indispensable de esos platos de verdura en salsa que tanto
gustan en otoño y en primavera. Además de color y suavidad, añaden
un intenso y agradable aroma a cualquier preparación.
Tampoco olvidemos el puré de calabaza, que suele acompañar con
el de manzana al pavo del Día de Acción de Gracias en algunas
zonas de EE.UU.
CALABAZAS DULCES
Los buñuelos de calabaza se asan, previamente, y se pueden tomar salados,
si les añadimos un poco de bacalao; o en dulce, con azúcar espolvoreado
por encima.
Con las calabazas dulces se hacen buñuelos, tartas, cremas, confitados
y pasteles. En este caso, la gran calabaza dulce se llama cidra y es de color
blanco y su carne fibrosa. El cabello de ángel por ejemplo, es una mermelada
de calabaza.
Al comprarla, hay que dejar que madure durante un tiempo, colgada en un lugar
seco. Después, se abre y se comprueba que la carne ya es de color miel.
Con ella se pueden preparar suculentas ensaimadas y tartas caseras.
Tan sólo hace falta imaginación y un poquito de paciencia, el
ingrediente principal ya lo tenemos, la fuente de salud que nos aporta la calabaza,
y a partir de ahí, déjate llevar por el torbellino de sensaciones
de tu paladar.
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